La coccidiosis subclínica tardía impacta el desempeño de los pollos significativamente.

Un estudio realizado por MSD Salud Animal reveló que el impacto de una coccidiosis subclínica leve en el desempeño productivo de pollos de engorda es mayor cuando ocurre en la última fase del crecimiento, que cuando ocurre en la fase temprana.

Por Luis Etcharren MVZ, Director Regional de la Unidad de Negocio Aves en América, MSD Salud Animal y Linnea Newman DVM, Consultora Global para MSD Salud Animal

Todas las parvadas de pollos de engorda en todo el mundo están en riesgo de enfrentar una infección por coccidios. Los productores avícolas deben elegir el mejor método de control contra esta enfermedad. Por décadas, la decisión del método de control se ha hecho entre elegir una vacuna contra coccidia que ofrezca una protección temprana mediante una respuesta inmune o confiar en un coccidiostato que mantenga al organismo en niveles subclínicos. Ambos métodos resultan en bajos niveles de una coccidiosis subclínica que puede inducir de manera leve y temporal una depresión del crecimiento y de la eficiencia alimenticia en diferentes etapas del crecimiento.

En la práctica, la mayoría de los productores avícolas no eligen entre uno y otro método, optan por rotarlos eliminando el riesgo de seleccionar cepas de coccidia menos sensibles a las drogas anticoccidiales.
Aquellos que apoyan los programas de rotación aseguran que no hay una diferencia en la ganancia de peso asociada con las coccidiosis subclínicas que ocurren en las últimas fases del crecimiento. Quienes apoyan el programa de control mediante la vacunación sugieren que este método ofrece mayor sustentabilidad y una conveniente protección mediante la inmunidad temprana contra las cepas más importantes de Eimeria spp., con una duración para toda la vida de las aves.

Aseguran también que la vacunación previene pérdidas en las últimas fases del crecimiento causadas por los picos en la población de coccidios y las excreciones exacerbadas de coccidia que aumentan el riesgo de trasmitir una mayor carga residual en la granja. Finalmente quienes apoyan los programas de control mediante la vacunación reportan que la inmunización consecutiva de varias parvadas disminuye la prevalencia de las coccidias de campo más virulentas, reemplazándolas con cepas vacunales más suaves, estableciendo un programa de control sustentable que puede ser empleado a lo largo de todo el año.

Enfoque en parámetros productivos

MSD Salud Animal realizó un estudio para medir el impacto en los parámetros económicos más relevantes derivado de la etapa en que se enfrente una coccidiosis subclínica leve, (calificación de menos de 1.0 en la escala de Johnson y Reid1). Poblaciones de pollos separadas fueron expuestas a una coccidiosis subclínica temprana (con un pico de lesiones antes de los 28 días de edad) o tardía (con un pico de lesiones a los 35 días de edad o posteriores), se evaluaron las ganancias de peso, conversiones alimenticias, costo de alimento por kilogramo y el uso de la energía por Kg. En este estudio se agregaron dos nuevos parámetros: el rendimiento de pechuga deshuesada y el peso de la grasa abdominal ajustada a un peso preestablecido.

Novecientas hembras Ross 308 se dividieron aleatoriamente en dos grupos y se colocaron en bloques distribuidos aleatoriamente con 9 réplicas de 50 aves cada uno. La mitad de las aves fueron vacunadas al primer día de edad con una vacuna viva contra coccidia (Coccivac B de MSD Salud Animal) para inducir una coccidiosis subclínica con lesiones leves y transitorias en las primeras 4 semanas de edad.

La otra mitad de la parvada fue expuesta a un muy leve desafío con una población mixta de coccidias a los 28 días de edad, para inducir el desafío de una coccidiosis leve y tardía, en las últimas semanas del ciclo de producción antes de procesar a las aves a los 49 días de edad. Todas las aves recibieron el mismo tipo de alimento iniciador no medicado. Las aves del grupo desafiado de manera tardía recibieron Toltrazuril en el agua de bebida hasta los 28 días de edad para evitar una exposición temprana.

El peso corporal y el consumo de alimento fueron medidos semanalmente para cada corral. La calificación de lesiones (escala de Johnson y Reid para lesiones macroscópicas y en el caso de E. máxima lesiones microscópicas) fueron determinadas semanalmente en dos aves elegidas aleatoriamente de cada corral, desde los 7 días de edad y hasta la edad de procesamiento. A los 21, 28, 35 y 42 días de edad, el mismo grupo de dos aves se pesaron y se utilizaron para determinar el rendimiento de pechuga deshuesada y el peso de la grasa abdominal. A los 49 días de edad todas las aves restantes en cada corral fueron pesadas individualmente. En dos aves seleccionadas aleatoriamente de cada corral se estimó el rendimiento, incluyendo el peso de la canal, de la pechuga con y sin hueso, pierna y muslo con y sin hueso, alas, grasa abdominal, cuello y cabeza.

Resultados y discusión

Usando un análisis estadístico avanzado, los datos del peso y la eficiencia alimenticia fueron ajustados a un peso común preestablecido, empleando para ello el análisis de la regresión de los corrales en las distintas edades de todos los grupos. Se ajustó la canal a un peso preestablecido para determinar el rendimiento de la pechuga y el peso de la grasa abdominal empleando el análisis de regresión de las aves procesadas semanalmente y empleadas para determinar la composición de la canal desde los 21 días. Se consiguió inducir dos patrones de lesiones por coccidia diferentes, con picos de calificaciones de lesiones suaves menores a 1.0 según la escala de lesiones macroscópicas de Johnson y Reid, o según el sistema de calificación de lesiones microscópicas reportado en “Diseases of Poultry” (figuras 1 y 2). Ambos grupos experimentaron una irregularidad en el manejo que resultó en una supresión de la ganancia de peso del día 14 al 21 de edad seguida por una ganancia compensatoria del día 21 al 35.
Las aves del grupo que presentaron la coccidiosis subclínica temprana registraron una supresión de la ganancia ligeramente más pronunciada del día 14 al 21 y tuvieron una ganancia ligeramente menor del día 21 al 35 que las aves del grupo que presentó el cuadro de coccidiosis tardío (anticoccidiales).

Sin embargo, del día 35 al 42 la diferencia en la ganancia de peso se invirtió registrándose un mayor peso en las aves vacunadas (grupo con coccidiosis subclínica temprana), las aves de este grupo pesaron en promedio 21 gramos más que las aves en el grupo con una coccidiosis subclínica tardía (anticoccidial).
En esta prueba, la ganancia disminuyó (p>0.05) para el grupo con una coccidiosis tardía a partir del día 35 cuando se comparó con el grupo que enfrentó una coccidiosis subclínica temprana.
El peso final a los 49 días de edad del grupo con una coccidiosis subclínica tardía (anticoccidiales) alcanzo el 97% del peso del grupo vacunado (coccidiosis subclínica temprana: 2,670 g. vs. 2,746 g.).
Los datos fueron ajustados basados en el análisis de la regresión del peso semanal de cada corral a un peso común de 2.5 kg. Los días necesarios para alcanzar el peso ajustado fueron significativamente mayores para el grupo de la coccidiosis tardía (45.8 vs. 44.9) y la conversión alimenticia al mismo peso ajustado a 2.5 kg fue significativamente más alta para el grupo que enfrentó la coccidiosis subclínica tardía (1.83 vs. 1.78). En línea, el costo de alimento por kg fue significativamente mayor para el grupo con la coccidiosis tardía ($0.8442 vs. $0.8210). Finalmente, el consumo de energía (kcal/kg) fue mayor para el grupo con la coccidiosis tardía (5,867 vs 5,845).
La composición de la canal se ajustó a un peso común de 2.72 kg. (6.0 lb) el peso se ajustó mediante el análisis de la regresión de los datos semanales de las aves procesadas. El rendimiento de la pechuga sin hueso en gramos fue numéricamente menor para las aves del grupo que enfrentó la coccidiosis tardía (585 g. vs 637 g.) y la pechuga deshuesada como porcentaje del peso vivo fue significativamente menor en las aves del grupo tardío en comparación con las aves vacunadas (20.82% vs. 23.32%).
Mientras que el peso corporal a los 49 días de edad del grupo con la coccidiosis subclínica tardía fue 3% menor que el peso de las aves con la coccidiosis subclínica temprana, el peso de la pechuga de las aves con la coccidiosis tardía fue 12% menor que el de las aves desafiadas de manera temprana (vacunadas), reflejando un atraso en el desarrollo de la pechuga con relación a la curva de crecimiento. Aun ajustados por regresión al mismo peso corporal, el peso de la pechuga fue 8% menor en las aves del grupo que enfrento el desafío subclínico tardío. El peso del muslo fue 11% menor en el grupo con la coccidiosis subclínica tardía. El peso de la grasa abdominal fue significativamente más alto para el grupo con la coccidiosis subclínica tardía (77.87 g. vs. 63.88 g.) revelando que aun cuadros tardíos de coccidiosis subclínicas muy suaves alteran la distribución entre proteína y grasa en la canal de las aves, resultando en un menor rendimiento de carne y mayor cantidad de grasa.3

Evite los cuadros de coccidiosis subclínica tardíos

A pesar de años de práctica en sentido opuesto, estos hallazgos demuestran que hay un impacto negativo, económicamente relevante, en el desempeño de las parvadas que experimentan un desafío por coccidia en las últimas etapas del ciclo productivo.
Una coccidiosis subclínica con lesiones de un grado menor a 1.0 en la escala de Johnson y Reid, en las semanas finales, previas al procesamiento ejerce un impacto negativo, significativo sobre la ganancia de peso, días al mercado, conversión alimenticia, eficiencia alimenticia y en el rendimiento de pechuga y muslo.
El monitoreo de la coccidiosis y el ajuste en los programas preventivos para evitar una leve coccidiosis subclínica tardía, que es la inevitable consecuencia de los programas basados en drogas anticoccidiales, es esencial para maximizar la productividad de los productores de pollo integrados.
Un programa de control de coccidiosis basado en drogas administradas en el alimento inevitablemente conducirá al desarrollo de cepas menos sensibles que aumentaran la carga residual de coccidias en las casetas al cierre de cada parvada, lo cual promoverá desafíos subclínicos suaves y tardíos que afectaran el desempeño productivo de las siguientes parvadas.
Por otro lado, un programa de control de la coccidiosis basado en vacunas, conducirá a la reducción consecutiva del nivel de desafío (reduciendo a niveles mínimos la carga residual), acelerando la consolidación de la inmunidad a una etapa temprana, estableciendo las bases para un programa de control eficiente y sustentable a lo largo de todo el año.

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